Con Balogun, Estados Unidos busca ante Bélgica su prueba de fuego
La FIFA revirtió la roja de Folarin Balogun y el goleador estará ante Bélgica en los octavos del Mundial. Estados Unidos, revelación bajo Pochettino, va por su techo histórico.

Estados Unidos vive un Mundial mejor del que soñó. Los resultados acompañan, el juego seduce y la energía de Mauricio Pochettino contagia dentro y fuera del vestuario. La pregunta es hasta dónde llega esa ola, y la respuesta empieza a escribirse el lunes en Seattle ante Bélgica, en los octavos de final.
La noticia previa no es menor: Folarin Balogun estará. El goleador de los coanfitriones, que parecía baja segura por la roja recibida en el 2-0 ante Bosnia y Herzegovina en dieciseisavos, fue habilitado tras una sorprendente decisión de la FIFA.
El giro de la FIFA
El atacante del Mónaco venía siendo la figura del torneo estadounidense: doblete en el debut ante Paraguay (4-1) y el gol que abrió el marcador ante Bosnia sobre el cierre del primer tiempo. Su tarde se torció en el complemento, cuando lo expulsaron por pisar el tobillo del defensor Tarik Muharemovic en una disputa. Pochettino fue el primero en calificar la sanción de injusta, al considerarla una acción involuntaria.
A un día del partido, cuando todo giraba en torno a quién reemplazaría al delantero, llegó el vuelco. El Comité Disciplinario de la FIFA revirtió la suspensión: el partido de sanción "queda en suspenso durante un período de prueba de un año", en aplicación del artículo 27 de su Código Disciplinario.
La medida hasta tomó tinte político. El presidente Donald Trump agradeció de inmediato al organismo a través de Truth Social: "¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!", escribió el mandatario de uno de los tres países organizadores, junto a México y Canadá.
Romper el techo
El duelo de Seattle marca la línea entre el éxito y la decepción para un país que, de la mano de la FIFA, apostó fuerte por el despegue definitivo del soccer. Estados Unidos, cuyo techo en la era moderna fueron los cuartos de final de 2002, avanzó como líder de grupo y se deshizo sin sobresaltos de Bosnia. En el camino mostró un fútbol intenso, dinámico y ofensivo que lo metió entre los equipos revelación.
Enfrente aparece Bélgica, una potencia europea venida a menos pero todavía peligrosa. Senegal lo sufrió en la ronda anterior: ganaba 2-0 hasta el minuto 86 y terminó cayendo 3-2 en la prórroga ante los Diablos Rojos. Con una victoria y dos empates en la fase de grupos, Bélgica está lejos del equipo que fue tercero en 2018, pero conserva un enorme arquero en Thibaut Courtois, mediocampistas de jerarquía y experiencia como Kevin De Bruyne y Youri Tielemans, y una flecha en ataque como Jeremy Doku.
"Es un desafío enorme", reconoció el mediocampista estadounidense Tyler Adams. "Tienen mucha calidad pero creemos que también es nuestro caso. Esperamos un gran duelo".
Un recuerdo que amenaza
Hay un dato que modera el optimismo local: el 5-2 que Bélgica le encajó en un amistoso de marzo en Atlanta. "Fue un partido amistoso, no tiene nada que ver. Están hechos para experimentar ciertas cosas", intentó relativizar el lateral Sergiño Dest.
En un país donde el fútbol masculino sigue siendo un deporte menor, la selección no quiere frenar la ilusión que la rodea, con estadios llenos y una alegría que refleja la sintonía entre cuerpo técnico y jugadores. El símbolo de esa conexión es "Take Me Home, Country Roads", el clásico de John Denver que Pochettino canta a pleno pulmón con sus futbolistas y la gente después de cada partido. El lunes se sabrá si esa fiesta continúa.










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