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Francia·Mundial 2026

Dembélé busca con Francia el nivel que muestra en el PSG

Balón de Oro 2025, Ousmane Dembélé brilla en el Paris Saint-Germain pero aún no es determinante con los Bleus. El desafío rumbo al Mundial 2026: replicar ese rendimiento.

France's forward #07 Ousmane Dembele takes part in a training session at Bentley University, the team's base camp, during the 2026 World Cup football tournament in Waltham, near Boston, on June 12, 2026. (Photo by FRANCK FIFE / AFP)
Redacción·Redacción FM La Redonda

El contraste es lo que define su presente. Ousmane Dembélé es el mejor jugador del mundo según el Balón de Oro 2025 y candidato a repetir, pero la versión que enamora en el Paris Saint-Germain todavía no aparece con la misma fuerza en la selección francesa. Ese es el desafío del extremo de cara al Mundial de Norteamérica 2026.

Los números pintan la diferencia. En el PSG, pese a las lesiones que le marcaron la temporada, rindió a un nivel sobresaliente cada vez que estuvo disponible: ocho goles y dos asistencias en 13 partidos de Liga de Campeones, y diez tantos más con siete asistencias en 22 encuentros de la Ligue 1, donde fue elegido mejor jugador por segunda temporada consecutiva.

Con Francia, en cambio, las cifras son más discretas: siete goles en 59 partidos. Estuvo en dos Eurocopas y dos Mundiales, pero el exjugador del Barcelona nunca tuvo el peso que hoy carga en París. El diario británico The Guardian lo apuntó con claridad: en muchas selecciones el juego giraría alrededor del vigente Balón de Oro, algo que no ocurre necesariamente en los Bleus.

Todo pasa por Mbappé

La razón es de estructura. El equipo de Didier Deschamps se ordena en torno a su capitán, Kylian Mbappé, situado como referencia ofensiva. Dembélé, de 29 años, dejó su tradicional banda derecha para ocupar posiciones más centradas, justo donde explotó en el PSG, pero todavía busca afinar la conexión con Mbappé, una sociedad que puede volverse temible en el torneo.

"En el PSG, el entrenador le da total libertad", explicó su compañero de club Lucas Hernandez. "Le toca a él encontrar las mejores soluciones para demostrar que es el mejor jugador del mundo. Aquí en la selección no tiene toda la movilidad que puede tener en el club, pero es un jugador extraordinario".

Extraordinario es también Michael Olise, cada vez más influyente por la derecha del ataque francés. En el último amistoso ante Irlanda del Norte, el jugador del Bayern Munich firmó un triplete en la victoria por 3-1. Con él, Dembélé también debe aceitar automatismos, ya que ambos pueden intercambiar posiciones entre la banda y el centro.

"Son posiciones de inicio que pueden cambiar en el transcurso del partido. Eso es lo importante", explicó Deschamps, todavía en busca de la fórmula para que sus cuatro armas ofensivas, incluido Désiré Doué por la izquierda, encuentren el equilibrio.

Líder

Dembélé, transformado bajo la conducción de Luis Enrique en París, aparece como pieza clave para resolver esa ecuación. "Puede hacerlo todo: el pase, el regate, el gol. Como Michael Olise, como Kylian, son jugadores con cualidades excepcionales", afirmó Warren Zaire-Emery.

Pero hay algo más que el césped. El atacante sumó una faceta de liderazgo que antes mostraba poco: implicado en la vida del grupo, animando a sus compañeros, viviendo cada partido con intensidad desde el banco cuando lo sustituían e incluso reclamando más mentalidad colectiva tras una de las escasas derrotas del PSG.

Esa competitividad y esa madurez pueden ser decisivas para que Francia pelee por su tercera Copa del Mundo y para que Dembélé alimente su candidatura a un segundo Balón de Oro consecutivo. La pregunta queda abierta: ¿podrá trasladar a los Bleus la versión que lo volvió el mejor del mundo?

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