El Ejército del Tartán de Escocia coronó su festejo en Fenway Park
Tras vencer a Haití por el Mundial, miles de hinchas escoceses marcharon hacia el estadio de béisbol de Boston para sumarse a la "Noche de Celebración de la Herencia Escocesa" de los Medias Rojas.
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Un día después de alentar a Escocia en su primera participación mundialista en 28 años, el Ejército del Tartán marchó hacia Fenway Park y se unió a la Nación de los Medias Rojas el domingo. Miles de hinchas escoceses marcharon desde un parque público a menos de un kilómetro del estadio de béisbol de Boston, de 114 años, y bajaron por una calle posterior a las gradas del jardín central antes de llenar los bares detrás del legendario Monstruo Verde.
El sábado por la noche, John McGinn metió un disparo que se desvió en un defensor y superó al arquero Johny Placide a los 28 minutos. Escocia derrotó a Haití 1-0 en el Gillette Stadium de Foxborough.
Los escoceses estuvieron presentes el domingo para ver a Boston, que recibió a los Rangers de Texas. Los Medias Rojas lo promocionaron como la "Noche de Celebración de la Herencia Escocesa", y ofrecieron camisetas en colores escoceses, disponibles mediante la compra de una entrada específica. La promoción agotó las entradas.
"Tengo ganas de ver cómo Fenway Park lidia con nosotros", dijo Allan Middlemass, de 43 años y oriundo de Edimburgo, que llevaba una gorra azul de los Medias Rojas comprada para el viaje al otro lado del Atlántico.
La multitud tocó gaitas fuera del estadio, agitó grandes banderas escocesas por las calles y portó camisetas escocesas azules o naranjas. En varias ocasiones durante su marcha de unos 30 minutos, los hinchas cantaron "no Scotland, no party", mientras los Medias Rojas y los Rangers hacían práctica de bateo.
Algunos pateaban una pelota de fútbol afuera de la entrada a las gradas antes de que el "Ejército" llegara marchando por la calle, guiado hacia el estadio por la policía de Boston, antes de entrar a los famosos bares de Lansdowne Street o de ir al interior del parque.
"Yo sólo estoy acá por el canto", confesó Darren McGregor, de 38 años y procedente de Gourock, justo después de salir de un bar. Estaba con un grupo de tres amigos, y todos llevaban gorras nuevas de los Medias Rojas.
El canto siguió cuando llenaron el estadio, sumándose al sistema de sonido de Fenway mientras sonaba "Take Me Home, Country Roads", de John Denver, unos 20 minutos antes del primer lanzamiento. Antes, muchos estaban en los bares viendo a Japón y a Holanda, que empataron 2-2 en la Copa del Mundo.
Robert Cooper y su hijo de 11 años, Aaron, viajaron a Boston desde Glasgow. Dijeron que estaban "muy emocionados" de ver su primer partido en Fenway. Cooper incluso soñaba con atrapar una pelota bateada de jonrón o de foul. "Creo que él intentará atrapar una", afirmó el padre.
Escocia, que participa por primera vez en el torneo desde 1998, consiguió su primera victoria en una Copa del Mundo desde 1990. Middlemass dijo sobre el triunfo del sábado: "No hay palabras para eso".
Cientos de hinchas estuvieron en las calles cerca del hotel del equipo durante las primeras horas de la mañana tras la victoria. También se quedarán rondando un poco más, ya que Escocia permanece en la ciudad para jugar contra Marruecos el viernes.
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