Hinchas de todo el mundo se juntan en Atlanta por el Mundial
A muchos de los 67.442 que fueron al República Checa-Sudáfrica en Atlanta no les importaba el resultado: fueron por la experiencia del Mundial. Empató 1-1.

A muchos de los hinchas más apasionados que estuvieron el jueves en el partido entre República Checa y Sudáfrica en realidad no les importaba quién ganara. No era un duelo entre dos candidatos a la Copa del Mundo. Tampoco había grandes estrellas para idolatrar. Algunos de los 67.442 espectadores fueron al estadio simplemente porque es el Mundial.
Rami Abdoch y los hermanos Abdurhman se sentaron en la sección 338 y estallaron con cada jugada vistosa, reclamaron a viva voz cada decisión polémica y se sumaron a cada ola que recorrió el estadio, además de abuchear durante las dos pausas de hidratación. Los tres vestían camisetas de Argentina, España y Sudáfrica, y contaban con orgullo su formación multilingüe y sus viajes internacionales. Para ellos, el Mundial capta la belleza que vieron por el mundo.
"Amamos a todos los equipos y queremos ver un muy buen partido. La experiencia, toda la energía, la diversidad y el amor por un solo deporte, no tiene comparación; es única y legendaria", subrayó Abdoch. "Todos hablamos varios idiomas. Hemos viajado, todos nosotros, a 10, 15, 20 países diferentes... la Copa del Mundo encapsula esa experiencia".
Dos de los tres llegaron en auto desde Memphis, Tennessee. Del otro lado del estadio, Jonathan Arango, de 33 años, hizo un viaje por carretera parecido desde Carolina del Sur. Cuatro integrantes de una familia llegaron desde Mississippi. Los viajeros se hicieron sentir entre los mosaicos de camisetas amarillas y rojas que apoyaban a República Checa y Sudáfrica.
Para la gente de la región, Atlanta es la ciudad sede más cercana y accesible para vivir el Mundial. Arango fue al partido con su esposa, su hija y su padre. Los cuatro son hinchas de Colombia, pero vivir la Copa del Mundo, con o sin su selección en la cancha, significaba cumplir un sueño de toda la vida.
También hubo quienes viajaron desde más lejos, como los hermanos Octavio y Diego Ochoa, de México. Volaron de Guadalajara a Boston, de Boston a Atlanta y al día siguiente saldrían en el penúltimo tramo de su viaje, de Atlanta a Filadelfia. Tras tres ciudades e igual número de partidos, aseguraron que su recorrido fue más barato que ir a un partido en México.
"Los boletos para los partidos en México están hasta en 100.000 pesos (casi 6.000 dólares), así que acá es mucho más barato", contó Diego. "Preferimos viajar y ver los partidos". Los hermanos Ochoa gastaron 150 dólares en las entradas para el partido del jueves. Afirmaron que ir al Mundial es una experiencia que vale la pena, a pesar de cualquier dolor de cabeza que implique orientarse en una nueva ciudad o hacer largas filas en el aeropuerto.
Al terminar el partido con un empate 1-1, los hinchas salieron con la cara iluminada, ansiosos por encontrar su próximo destino para seguir disfrutando del Mundial. Para Octavio fue algo insuperable. "Es una experiencia única", subrayó.
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